“La mayoría de las personas se lleva su grandeza, se lleva sus ideas, al cementerio junto con ellas” (Les Brown).

Estoy muy joven aún, pero creo que podemos pasar la mayor parte de nuestras vidas dormidos, no todos se dan el lujo de despertar y tomar las riendas de su vida. Y es que siento que no nos damos cuenta del potencial que tenemos. Si le preguntan a mi “yo” del colegio si quiere hacer un proyecto, coordinar un grupo, ser líder, hablar en público, etc. probablemente buscaría una excusa para no hacerlo, sin embargo, elogiaba a quienes sí lo hacían. Aun estando desde los 12 años en el movimiento scout, pase dos etapas (Tropa y Caminantes) ahí sin entender que conllevaba liderar, coordinar, ni nada de eso; todo era ajeno a mi persona, yo solo quería disfrutar cada reunión con mis amigos, hacerme uno que otro moretón para decir que hacemos cosas extremas e ir a campamentos. En mi etapa de adolescente ya hasta me pareció aburrido ir sábado a sábado por un par de horas y cuando cumplí 18 años, en el año 2017 me pasaron a la rama Rover, la última rama. 

De ese año quiero destacar 3 puntos que para mí son clave hoy en día. Primero que nada, era mi primer año en la universidad, varios conocerán la ansiedad que genera al inicio, y más cuando no eres de los afortunados que reciben clases con amigos conocidos; yo estaba solo, sin conocer a nadie, y para mí esa fue la pauta para iniciar otra versión de mí mismo. En los primeros tres ciclos solemos hacer una actividad de investigación en comunidades y los resultados los socializamos públicamente con actos, cantos, bailes y demás. Para esto el grupo se divide en comisiones y yo, por obra del destino resulté coordinando una de ellas, fue mi primer reto, pero de ahí en adelante todo fue creciendo y la gente me empezó a ver diferente, confiaban en mí, en mi capacidad y lo que era más importante, yo gané confianza en mí mismo; cada ciclo tuve la coordinación de algo, incluso ya directamente en mi carrera me gané la confianza de mis compañeros y compañeras para ser coordinador del grupo y tomar actividades extracurriculares como ferias, tutorías a años menores, apoyar en el primer congreso de nutrición de la universidad, etc. 

En segundo lugar, de mis momentos clave, está unirme al club de atletismo de la universidad. Los que me conocen saben que el deporte es pieza fundamental de mi vida, empecé muy joven y desarrollé un gusto en especial por el atletismo, pero esa es otra historia, lo importante ahorita es que involucrarme formalmente en un equipo, significó que yo tenía que organizarme mejor para llevar adelante los estudios y los entrenos, los cuales eran antes de mis clases, conocí muchas personas, participé en uno que otro torneo y así he llevado mi vida hasta la actualidad.

Por último, pero quizá el hecho más significativo de mi vida, fue salirme de los scouts, creo que me pareció poco importante poniéndolo a la par de la universidad y mis entrenos, que también los tenía los sábados. Así pues, solamente me comunicaba con mis amigos que he tenido durante todo mi tiempo en el movimiento y me invitaban a uno que otro campamento, pero no estaba involucrado con las actividades que se desarrollaban ese año. 

De ahí en adelante todo en mi vida se preparaba para un gran salto, ya coordinaba grupos en la universidad, tenía una rutina estipulada, sacaba buenas notas, entrenaba a diario, y extrañamente nada de eso lo sentí muy difícil, era simplemente el hecho de que me gustó tener iniciativa, trabajar correctamente, tomar en cuenta los detalles y muchas cosas más; y todo encajaba bien dentro de mi rutina diaria, empecé a sentir que estaba listo para más retos, me animé demasiado. Para finales del año, siempre en comunicación con mis amigos scouts, me mencionaban que la rama Rover no estaba en movimiento, se había apagado, no había proyectos, ni muchos rovers que lideraran y fue cuando algo en mí, me dijo que tenía que regresar, que tenía que aprovechar lo último que me quedaba en los scouts. Así fue, regresé con todos los ánimos, progresé rápidamente en mi plan de adelanto, con la idea de realizar una actividad deportiva que es tradicional de mi grupo para generar ingresos, y que, por alguna razón, llevaba dos años de no realizarse. En fin, logré llevarla a cabo, con ayuda de los miembros de mi rama y empecé a sentir como se sumaban las personas para apoyar, coordinar actividades, servicios y demás.

Quiero que sepan, que todos estos progresos los pude haber hecho desde que estaba en el colegio, pude aprovechar muchas oportunidades para crecer como persona, cosa que no hacía por miedo a fracasar frente a todos, por no dar el ancho, porque pensaba que había gente mejor preparada, sin embargo, me pude rodear de las personas correctas, fijarme objetivos, ser muy crítico conmigo y mis habilidades; entonces comprendí que estoy lleno de potencial, que el método para despertar es muy diferente para cada quien, hay quienes lo logran antes de mi corta de edad de 21 años, hay quienes se tardan más y lastimosamente hay quienes no despiertan, eso es incierto para todos, pero, de lo que sí estoy seguro es que dentro de todos yace el potencial para ser agentes de cambio, para cambiar sus vidas y lograr las más grandes aspiraciones de las cuales tomen acción activa.

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