Las enfermedades cardiometabòlicas en su conjunto afectan a un tercio de la población del mundo y en el futuro se prevee que muchas màs población serà afectada, dado el galopante aumento de la epidemia de sobrepeso y obesidad, principal desencadentes de estos trastornos.
Al momento, los esfuerzo realizados por los diferentes países, para controlar el creciente incremento de las enfermedades cardiovasculares y metabòlicas (diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipidemia, enfermedad cardiaca isquèmica, obesidad, síndrome metabolico etc) parecen insuficientes y de continuar así, no habrá sistema de salud, capaz de soportar tal demanda de atención.
El panorama es desalentador, más aún cuando sabemos que solo la mitad del total de personas afectadas por diabetes, hipertensión y dislipidemia, tienen diagnostico de su enfermedad, que de éstas, sólo el 50% reciben atención médica periódica y peor cuando sòlo el del 50% o menos tienen control adecuado de su enfermedad. En este contexto, no es sorpresa que las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, sean la primera de causa de enfermedad y muerte en países desarrollados y subdesarrollados.
A pesar de esto sombrío panorama, la lucha no esta perdida. Mas bien, es momento de trabajar por revertir y controlar esta epidemia de enfermedades cardiometabòlicas, mediante estrategias basadas en la educación en salud, cambios de estilo de vida, reducción de peso, suspensión del tabaco, empoderamiento-autocontrol de los pacientes, diagnostico temprano de las enfermedades y sus complicaciones y un tratamiento integral para control adecuado de los riesgos.
La atención de las enfermedades cardiometabòlicas es complicada y demanda un cambio de paradigmas, pasar de la asistencia basado en lo individual, a enfoques innovadores que involucren de forma coordinada a los diferentes actores (pacientes, profesionales de la salud, centros de salud, etc) y la colectividad (familias, sociedad, etc) en los esfuerzos de prevención y control adecuada de estas enfermedades.