Como humanidad estamos enfrentando un gran desafío: la pandemia de Coronavirus SARcox-2 o  COVID-19.  Todos los países están aplicando sus propias respuestas para disminuir el daño sanitario, económico y social que este nuevo virus podría causar. Aunque existe variación en las respuestas de prevención o de mitigación del daño, el aislamiento social y la identificación y protección de los “grupos vulnerables” son recurrentes en la gran mayoría de los países.

En este artículo me voy a referir a un grupo o población “potencialmente vulnerable”  que no ha recibido aún la debida atención: los fumadores.

El nuevo coronavirus (COVID-19) ataca  el aparato respiratorio, en especial los pulmones, y su gravedad está determinada por la insuficiencia respiratoria que provoca.

El humo del tabaco – compuesto por más de 7.000 sustancias químicas, 250 de las cuales son nocivas para los seres humanos  [1] –  provoca: un proceso inflamatorio crónico en vías respiratorias, con alteración de la mucosa bronquial (elimina las cilias, aplana el epitelio, aumenta la mucosidad)  y deteriora los mecanismos de defensa locales (tanto en la parte celular como humoral) [2].  Estas alteraciones hacen más vulnerable al fumador, a padecer, y presentar formas más graves, de infecciones respiratorias bacterianas o virales, como la Influenza, neumonías de variada etiología  y tuberculosis.

Hay suficiente evidencia sobre que el humo de tabaco incrementa la transmisibilidad viral. [3] En el brote de MERS –Cov  (Síndrome  Coronavirus Respiratorio del Mediano oriente ) del 2012 , se observó  mayor susceptibilidad de los fumadores a padecerlo [4]. Es pues esperable, por lo tanto, que los fumadores tengan una susceptibilidad incrementada al SARS-Cov -2.

En un número significativo de fumadores, las alteraciones respiratorias descritas pueden conducir a una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y muchos de ellos no tienen diagnosticado este deterioro de su función pulmonar. [5] Los fumadores con EPOC – diagnosticada o no – si se ven afectados por el COVID-19, podrían agravar su insuficiencia respiratoria previa.  Se destaca que las personas con EPOC han sido identificadas, como población de riesgo.

El tabaquismo,  además de ser la causa más frecuente de EPOC, es también causa y/o  factor de agravamiento, de otras afecciones como: enfermedades cardíacas, enfermedades cerebrovasculares, y diabetes. [6] Las personas que padecen las mismas, también han sido identificadas como población de riesgo para  complicaciones graves en caso de contraer COVID-19.  [7]

Un hecho adicional, no menor, a tener en cuenta, es el propio acto de fumar, es decir, de llevar el cigarrillo (y la mano) a la boca. Esto atenta contra las medidas de protección ante el COVID-19.

Si bien aún no hay suficientes pruebas para asegurar que las personas que fuman están teniendo un riesgo mayor  de contagiarse de coronavirus (COVID-19) y sufriendo casos más graves,  hay ya varias investigaciones y estudios observacionales que apuntan hacia esa conclusión.

En primer lugar,  el  SARS-Cov-2 interactúa a nivel de los alvéolos pulmonares con el receptor de una enzima –  la Enzima Convertidora de Angiotensina 2 (ECA 2)- , y de esta manera entra a la célula y causa enfermedad. Un estudio reporta que el fumar se asocia a una expresión aumentada del mencionado receptor (ECA 2) y ello  podría determinar mayor susceptibilidad de los fumadores frente a COVID-19. [8]

Un estudio que incluyó 78 pacientes, al inicio de la pandemia,  indicó que el grupo con mayor progresión de la enfermedad COVID-19 tuvo significativamente  una mayor proporción de fumadores que los que evolucionaron hacia la  mejoría.  (27.3% vs 3.0%; p=0.0018) [9].

El estudio, proveniente de China, que ha reunido más pacientes (1099), al momento de escribir este artículo , mostró que hubo mayor porcentaje de fumadores y exfumadores entre aquellos pacientes con COVID-19 que presentaron síntomas severos (ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos, necesidad de asistencia respiratoria mecánica o muerte), que en el grupo de pacientes que no tuvieron síntomas de severidad. [10]

Pero además del comentado efecto nocivo del fumar cigarrillos, algunos expertos como la Dra. Nora Volkow, Directora del NIDA (National Institute of Drug Abuse) de EEUU, en su blog, extiende esta alerta de riesgo de COVID-19  al fumar marihuana y al uso de vapeadores. [11].

Cada vez hay  mayor evidencia de que el uso de sistemas electrónicos de liberación de nicotina (cigarrillos electrónicos), que con consumidos por “vapeo”,  también pueden dañar la salud pulmonar y aumentar el riesgo del COVID-19. [12].

Una especial consideración merecen las pipas de agua (también llamadas hookas o narguillas) que se utilizan en entornos sociales que favorecen el acercamiento entre personas, y donde se comparte la pipa con personas potencialmente infectadas,  lo cual incrementa el riesgo de infecciones respiratorias. [13]

Dado lo anteriormente expuesto, todos los profesionales de la salud y el Estado, deberían promover que los fumadores sean incluidos como población de riesgo de COVID-19 y, de eventualmente, experimentar complicaciones graves, por lo que deben ser sometidos a cuidados especiales.

Aunque aún no hay evidencia de que el abandono del fumar disminuya los riesgos, sí hay plena evidencia científica de que el proceso de reparación de los mecanismos de defensa respiratorios comienza rápidamente , una vez establecida la abstinencia absoluta [14], por lo que se debería promover en forma urgente el abandono del consumo, y ayudar a estos fumadores a lograrlo, sea con apoyo online, por diseño de Apps específicas o de líneas telefónicas de ayuda.

Referencias

  1. National Health Institute (NIH) de EEUU. Harms of Cigarette Smoking and Health Benefits of Quitting. https://www.cancer.gov/about-cancer/causes-prevention/risk/tobacco/cessation-fact-sheet.
  2. Arcavi L, Benowitz NL. Cigarette smoking and infection. Arch Intern Med 2004;164:2206–16.
  3. Groskreutz DJ, Monick MM, Babor EC, et al. Cigarette smoke alters respiratory syncytial virus–induced apoptosis and replication. Am J Respir Cell Mol Biol 2009;41:189–98.
  4. Alraddadi BM, Watson JT, Almarashi A, et al. Risk factors for primary Middle East respiratory syndrome coronavirus illness in humans, Saudi Arabia, 2014.Emerg Infect Dis 2016;22:49
  5. Muiño, Adriana, López Varela, María Victoria, & Menezes, Ana María. (2005). Prevalencia de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y sus principales factores de riesgo: proyecto platino en Montevideo. Revista Médica del Uruguay21(1), 37-48.
  6. 2010 Surgeon General Report (US): How tobacco smoke cause diseases. https://www.cdc.gov/tobacco/data_statistics/sgr/2010/consumer_booklet/pdfs/consumer.pdf
  7. Chengzhi Yang, Zening Jin.  An Acute Respiratory Infection Runs Into the Most Common Noncommunicable Epidemic— COVID-19 and Cardiovascular Diseases. JAMA Cardiology, Published online March 25, 2020 https://jamanetwork.com/journals/jamacardiology/fullarticle/2763525
  8. Wang J, Luo Q, Chen R, et al. Susceptibility Analysis of COVID-19 in Smokers Based on ACE2. 2020.
  9. Liu W, Tao Z-W, Lei W, et al. Analysis of factors associated with disease outcomes in hospitalized patients with 2019 novel coronavirus disease. Chin Med J (Engl) 2020.
  10. Guan W, Ni Z, Hu Y, et al. Clinical characteristics of coronavirus disease 2019 in China. N Engl J Med
  11. NIDA, COVID-19: Potential Implications for Individuals with Substance Use Disorders. https://www.drugabuse.gov/about-nida/noras-blog/2020/03/covid-19-potential-implications-individuals-substance-use-disorders

 

 

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